El meditar nos pone en contacto con nuestro Verdadero Ser, nos pone en armonía con el universo y nos transforma para
bien, elevándonos y elevando el entorno. Si muchos meditadores efectuamos esta práctica, juntos lograremos conseguir la masa
crítica necesaria para que esta armonía se irradie.
Este efecto es más fuerte entre otras cosas cuanto más grande es el
grupo de meditadores.¿Qué pasaría hoy si en Perú rítmicamente nos reuniéramos a meditar en un lugar público un gran número
de meditadores, cien, mil o diez mil?
Las consecuencias positivas serían inimaginables. Seguramente contribuiríamos a generar Entusiasmo, Iluminación, Confort,
Belleza, Salud, Opulencia y Liberación. Seguramente contribuiríamos a generar progreso y expansión de conciencias. Seguramente
contribuiríamos a potenciar a todos quienes están trabajando positivamente para engrandecer al país, consecuentemente al Planeta
y a que la Perfección asuma el mando y el control de los puestos de dirección y se manifieste el Gobierno Divino, expandiendo
la Luz de Dios que Nunca Falla.